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jueves, 2 de abril de 2020

ESPERANZA


Nunca pierdas la esperanza... Los milagros pasan todos los días.
A veces miro por la ventana justo cuando el sol asoma en todo su esplendor. Me gusta sentir sus rayos en mi piel, su luz y calidez, y me hace sentir, por un momento, esa libertad de antaño que hemos "perdido".


La esperanza es aquello que nos mantiene conectados a la vida.
El otro día un buen amigo me dijo que la libertad estaba en la mente, en uno mismo, y que debía imaginar que lo era. Sé que tiene razón, pues no hay nada más poderoso que nuestra propia mente. Un solo pensamiento positivo al despertar, puede cambiarte todo el día. Si consigues dominar tu mente podrás controlar tus emociones. Puedes cerrar los ojos e imaginar con todo lujo de detalles que, en lugar de estar encerrada, te encuentras en ese momento en aquél lugar que más te guste, donde más querrías estar. A veces me tumbo frente al sol, le digo a Alexa que ponga sonidos del mar, abro la ventana, y así, con la estimulación de mis sentidos y mi propia imaginación, puedo por unos momentos evadirme de la realidad, olvidar que estamos confinados, y soñar como si fuera real, me imagino en una de esas hermosas calitas donde solía disfrutar y recargar energía, me tumbaba bajo el brillante y cálido sol, sentía la suave brisa, escuchaba el relajante sonido del mar con el vaivén de sus olas, contemplaba embelesada sus distintos tonos azulados y graduales desde el agua pura y cristalina de las olas que llegaban a la costa hasta el turquesa, verde y azul oscuro, hasta perderse en el horizonte desdibujado por la silueta de algún que otro velero o barco.

"Aprende de las olas, a veces vale la pena retirarte a tiempo para
volver aún con más fuerza".
Esos momentos deberíamos practicarlos a diario, aunque fueran unos pocos minutos, porque dan vida, ayudan a seguir, a soñar con volver a vivirlos en persona. De vez en cuando, dar rienda suelta a nuestra imaginación y dejarnos llevar, nos devuelve a la realidad mucho más fuertes, con más esperanza, y con el ánimo de seguir.

El mundo es bello, nuestro planeta Tierra es realmente hermoso. Somos los seres humanos la única especie destructiva que no lo valora ni cuida. Cuando miro por la ventana y percibo la grandeza de nuestro planeta, me pregunto si toda esta situación servirá para mejorar el espíritu de las personas, que en verdad es la auténtica evolución, pues, ¿de qué sirve tanta tecnología si no evolucionamos como seres?. Me pregunto si después de todo esto que estamos teniendo que soportar, muchas personas serán más conscientes, y valorarán y cuidarán más la naturaleza, el mar, nuestro planeta y los animales, y también, si dejaremos de dar tanta importancia a las cosas superficiales y materialistas para valorar ante todo cosas intangibles pero de verdadero valor como las personas por cómo son por dentro y no por lo que tienen o su cargo, profesión u oficio, valorar la libertad, la familia, la verdadera amistad, el amor verdadero y valorar nuestras vidas. Considerar cada despertar el mejor regalo, un día más lleno de oportunidades, de cosas para hacer y sentir cada día.

Cuando entendamos que no es un día más sino un día menos, empezaremos a valorar lo realmente importante.

Espero, y deseo, que este tiempo de cuarentena, nos sirva para encontrarnos a nosotros mismos, para conocernos mejor, para tirar esa máscara que nos obligan a llevar cada día para, supuestamente, ser mejor aceptados socialmente, más exitosos, mejores que los demás, etc., cuando lo único que provoca es infelicidad, porque no hay mayor sufrimiento que llevar una vida fingida y de apariencias. La autenticidad, ser uno mismo, y que te quieran por ti mismo, es la mayor felicidad, y es una vida bien vivida y aprovechada. Que este tiempo sirva para reflexionar y darnos cuenta de lo realmente importante en nuestras vidas y en la vida, y que nos ayude a identificar lo que debemos cambiar y mejorar, como personas.

"Cuando dejamos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos permiso
a otras personas para hacer lo mismo" (Nelson Mandela)
En los momentos de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento (Albert Einstein)
Y justo cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa...

jueves, 26 de marzo de 2020

MÁS DE 15 DÍAS DE CUARENTENA: DIFÍCIL DECISIÓN

AQUELLOS MARAVILLOSOS DÍAS DE LIBERTAD...
Tocando mi guitarra frente al mar...

Llevamos más de 15 días de cuarentena. 

Hace 3 días tuve que tomar una decisión muy dolorosa para mí. Tuve que despedir a las dos chicas que cuidaban a mi padre, enfermo de alzheimer (y también con glaucoma, se está quedando ciego..., y bronquitis crónica...). Por precaución, hasta que toda esta pesadilla pase. 

Mi padre las echa mucho de menos (y yo), y, cada día, por su alzheimer, tenemos que recordarle que no puede salir y la situación en la que estamos.

Elisabeth y Natalia, colombianas, eran, como se dice en España, la alegría de la huerta en mi casa. Mi padre siempre las esperaba cada mañana ansioso por verlas, feliz, y estaba realmente muy bien cuidado, pues son como parte de mi familia, profesionales y grandes personas, alegres y especiales. Ocupan un lugar muy especial en mi corazón, y en el de mi padre. Ellas, no solo cuidaban a mi padre, sino también a mí. Los médicos, cuando estuve en urgencias, fueron los que me recomendaron que buscara ayuda. Y así hice. Desde que ellas llegaron a mi vida, no volvieron a darme desmayos (síncopes vasovagales) por la situación de mi padre, tan difícil de asimilar o asumir para mí. Hay días que puedo sobrellevarlo mejor que otros. Cada día me levanto luchando por no decaer, porque pienso que mi padre lo merece, él siempre estuvo ahí por y para mí, y ahora me necesita más que nunca.

En los últimos días acordamos que iría a recoger y volver a llevar a su casa a una de las chicas, para que no cogiera el transporte público que es más peligroso. Cada día me paraba la Guardia Civil y la Policía, a mí y a todos, evidentemente. A mí no me gustaba nada tener que salir de casa, además que soy feliz en mi casa con mis ordenadores, es lo mío, pero era la opción menos mala para seguir haciendo feliz a mi padre que tanto las quiere.

Cada día, por supuesto, con mascarilla y guantes de látex. Durante cada trayecto, aprovechaba, desde el coche y con la ventanilla bajada, cada rayo de sol que acariciaba mi piel, y cuando pasaba por una zona llena de árboles y naturaleza, daba gracias cuando un semáforo se ponía en rojo para poder respirar aire puro y escuchar el canto de los pájaros que tanto valoro ahora. Siempre he disfrutado intensamente de la naturaleza y el mar, más que de ninguna otra cosa, no soy de salir de noche, prefiero el día con todos sus colores y vida, el sol radiante, el mar, la hierba...

En mi coche, en uno de mis últimos trayectos.
Acompañada de mi mono con los inseparables
kleenex a mano 😁


Durante el trayecto tenía tentaciones de parar en medio de la naturaleza, aunque fueran unos minutos, tumbarme sobre la hierba, abrazar un árbol, sentir el sol en todo su esplendor... pero de pronto, injustamente, me venían sentimientos de culpabilidad y me sentía como una delincuente solo por el mero hecho de pensarlo, por desearlo... y con miedo por si me descubría la policía o Guardia Civil...¿hasta donde hemos llegado? ¿quién diría que hacía pocas semanas atrás podía disfrutar (en plena libertad) como siempre hacía de vez en cuando para recargar energía de escapadas a mi amado mar?

También, durante el trayecto, miraba con envidia todos los chalets con sus jardines, y pensaba en la tremenda suerte que tienen por poder tener al menos un jardín al que salir y disfrutar de la naturaleza y el sol, y los que vivan frente al mar tienen el paraíso delante, un privilegio que no tiene precio.

Sueño con tener algún día una casita frente al mar, me da igual si es sencilla, humilde, de madera, como sea, pero frente al mar. Mi padre siempre estuvo, como yo, enamorado del mar, siempre lo disfrutó como nadie, el mar nos da vida (nos parecemos mucho), y mi mayor deseo sería poder tener esa casita frente al mar con la que siempre sueño para que mi padre disfrute de su amado mar hasta el final... Espero llegar a tiempo...

Bueno, toca seguir #teletrabajando e intentar apoyar y ayudar lo mejor posible a todo el mundo en estas circunstancias, aportando lo mejor de mí, como pueda, pues ahora sin las dos chicas debemos cuidar a mi padre y dedicarle más tiempo.

Ayudar en lo posible desde mi canal de YouTube me da vida, y los comentarios de las personas me motivan cada día para que continúe, con ilusión.

Unid@s, y aportando cada cual su granito de arena, superaremos y sobrellevaremos esto mucho mejor.

Un abrazo, gente del mundo 🧡💪🏻🌞
MK.