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domingo, 19 de abril de 2020

SILENCIO MATUTINO. MEDITACIÓN, NOSTALGIA Y AGRADECIMIENTO

Gaia
Esta mañana desperté temprano. Eran las 5 de la mañana, y, como suelo hacer, medité disfrutando del silencio apacible. Es realmente beneficioso meditar, estar con una misma, no pensar en nada, dejarse llevar y fluir, sin forzar los sentidos, simplemente ser y dejar percibir el mundo tal cual, sin forzar pensamientos o emociones. Encuentras una paz inigualable, como si solo existiera tu espíritu, fuera de la cárcel corporal donde se encierra en este mundo terrenal.

Después, salgo a la terraza a sentir el frescor de la mañana, me encanta inhalar esa atmósfera aún fresca de la noche, en silencio, contemplar el cielo, algún que otro pájaro o gaviota que se cruza y  empieza su día ondeando libremente. El silencio es tan absoluto que casi se puede palpar. Hasta un suspiro parece escucharse como ruido. Es normal que a esas horas tempranas, y más un domingo, aún  haya silencio en la ciudad, pero este silencio es mucho más profundo. Es un silencio extraño, un silencio que desconcierta, un silencio de un mundo parado, inmovilizado, incierto, pendiente de lo que pasará, un silencio que habla.

Y en ese silencio, tras meditar y olvidarme de todo por un momento, regresan a mí poco a poco pensamientos y sentimientos. De pronto tengo ganas de escapar, de coger mi patinete eléctrico y disfrutar aún más de ese silencio en LIBERTAD, sentir el aire y los primeros rayos de sol en mi cara, camino a la playa, para contemplar, escuchar y sentir mi amado mar, el trayecto siempre es, o era, emocionante, porque, sabía que tras recorrer ese asfalto con el ruido de los coches y ese laberinto de edificios y chalets, al final del camino, llegaría a mi meta y disfrutaría de la libertad que se siente ante el majestuoso mar en medio de la naturaleza.

Adoro mi patinete. Tal vez más incluso que un coche nuevo o cualquier otro vehículo. Es cómodo, sencillo, limpio, discreto e insonoro (a penas el leve zumbido del motor eléctrico), y me hace sentir una libertad única. Con él puedo ir fácilmente a lugares recónditos donde no llegan otros vehículos. Siento revivir mi infancia, y la aventura de antaño con la emoción de descubrir nuevos paisajes, nuevas vistas, nuevos refugios. La sensación de descubrir el mundo.

Con mi patinete eléctrico, en una de mis escapadas
Cuando era pequeña siempre me encantaba ir de aventuras, inspeccionar paisajes y casas abandonadas en medio del campo. Parar, con mi bicicleta BH de las de siempre (azulada y plateada), y comer nísperos, almendras, naranjas... de las huertas que habían por el camino. Era una época única, irrepetible, porque había certeza que la fruta era pura, sana, sin pesticidas ni nada artificial, su sabor era realmente el del puro fruto que nos regala nuestra madre Gaia.

Comparando aquellos maravillosos años con el momento actual, puedo apreciar los cambios tan radicales que estamos viviendo en tan poco tiempo. Por supuesto, el mundo siempre ha estado en constante cambio y evolución, pero lo extraño aquí es la cantidad de cambios radicales que se han producido en tan poco tiempo. Lo que antes tardaba unos 10 años, ahora se produce en 1 año, por poner un ejemplo. Tal vez, ya existan unos cambios del futuro guardados en la caja de Pandora esperando a ser liberados, pues el cerebro humano, nuestra mentalidad, tal vez no esté preparada aún para tanta innovación en tan poco tiempo. Quién los libera, o quién/quiénes deciden cómo y cuándo liberarlos, es todo un misterio, pues podemos hacernos una idea o sospechar si leemos y estamos bien informados, atando cabos, relacionando noticias con hechos, buscando la verdad por nosotros mismos, sin embargo, llegar a la autentica mente pensante y calculadora de nuestro futuro es realmente difícil.

Un famoso y gran sabio, ya fallecido, me dijo una vez: MK, tenemos que asumir que hay preguntas que no tienen respuesta. Y es verdad, podemos hacernos preguntas que, hagamos lo que hagamos, no encontremos su respuesta, al menos una respuesta lógica y satisfactoria, por lo que, por el bien de nuestra salud y paz mental, es mejor asumir que no tiene respuesta. Tal vez el tiempo se encargará de reunir y encajar las piezas de todo este rompecabezas sin sentido y nos pueda ofrecer respuestas que sacien nuestra curiosidad y ansias de saber el por qué de tantas cosas sin sentido.

De momento, solo nos queda elegir (de momento podemos seguir pensando por nosotros mismos...),  uno de los dos lados que siempre han existido y existirán, el lado oscuro o La Luz. Yo elijo La Luz, seguir viviendo agradecida de despertar un día más, con salud, y con capacidad de elegir al menos, aunque sea encerrada, qué deseo hacer hoy en casa, y cómo transmitir amor y bienestar a las personas que quiero y amo, especialmente a mi padre, que, a pesar de su Alzheimer y que cada día tengamos que recordarle que no puede salir y la situación en la que estamos, doy gracias por verle cada día, por poder abrazarle y besarle, y, aunque él ya vive en su mundo, yo sé bien quién es él, el mejor padre del mundo para mí, sé que es la persona que más me ha querido y me quiere, la que lo ha dado todo por mí, la que me ha dado fortaleza mental en todos los momentos de mi vida. Ahora es justo que yo lo de todo por él, y que le intente dar fortaleza como él hizo conmigo, que sienta tanto amor como yo siempre percibí de él, que no está solo y nunca lo estará mientras yo viva.

Demos gracias a la vida, por regalarnos un día más.

"Usar el poder de decidir te da la capacidad de superar toda 
excusa para cambiar cualquier parte de tu vida en un instante”
(Anthony Robbins)
El árbol de la vida (Disney)
"Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol"
(Martin Luther King)