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jueves, 26 de marzo de 2020

MÁS DE 15 DÍAS DE CUARENTENA: DIFÍCIL DECISIÓN

AQUELLOS MARAVILLOSOS DÍAS DE LIBERTAD...
Tocando mi guitarra frente al mar...

Llevamos más de 15 días de cuarentena. 

Hace 3 días tuve que tomar una decisión muy dolorosa para mí. Tuve que despedir a las dos chicas que cuidaban a mi padre, enfermo de alzheimer (y también con glaucoma, se está quedando ciego..., y bronquitis crónica...). Por precaución, hasta que toda esta pesadilla pase. 

Mi padre las echa mucho de menos (y yo), y, cada día, por su alzheimer, tenemos que recordarle que no puede salir y la situación en la que estamos.

Elisabeth y Natalia, colombianas, eran, como se dice en España, la alegría de la huerta en mi casa. Mi padre siempre las esperaba cada mañana ansioso por verlas, feliz, y estaba realmente muy bien cuidado, pues son como parte de mi familia, profesionales y grandes personas, alegres y especiales. Ocupan un lugar muy especial en mi corazón, y en el de mi padre. Ellas, no solo cuidaban a mi padre, sino también a mí. Los médicos, cuando estuve en urgencias, fueron los que me recomendaron que buscara ayuda. Y así hice. Desde que ellas llegaron a mi vida, no volvieron a darme desmayos (síncopes vasovagales) por la situación de mi padre, tan difícil de asimilar o asumir para mí. Hay días que puedo sobrellevarlo mejor que otros. Cada día me levanto luchando por no decaer, porque pienso que mi padre lo merece, él siempre estuvo ahí por y para mí, y ahora me necesita más que nunca.

En los últimos días acordamos que iría a recoger y volver a llevar a su casa a una de las chicas, para que no cogiera el transporte público que es más peligroso. Cada día me paraba la Guardia Civil y la Policía, a mí y a todos, evidentemente. A mí no me gustaba nada tener que salir de casa, además que soy feliz en mi casa con mis ordenadores, es lo mío, pero era la opción menos mala para seguir haciendo feliz a mi padre que tanto las quiere.

Cada día, por supuesto, con mascarilla y guantes de látex. Durante cada trayecto, aprovechaba, desde el coche y con la ventanilla bajada, cada rayo de sol que acariciaba mi piel, y cuando pasaba por una zona llena de árboles y naturaleza, daba gracias cuando un semáforo se ponía en rojo para poder respirar aire puro y escuchar el canto de los pájaros que tanto valoro ahora. Siempre he disfrutado intensamente de la naturaleza y el mar, más que de ninguna otra cosa, no soy de salir de noche, prefiero el día con todos sus colores y vida, el sol radiante, el mar, la hierba...

En mi coche, en uno de mis últimos trayectos.
Acompañada de mi mono con los inseparables
kleenex a mano 😁


Durante el trayecto tenía tentaciones de parar en medio de la naturaleza, aunque fueran unos minutos, tumbarme sobre la hierba, abrazar un árbol, sentir el sol en todo su esplendor... pero de pronto, injustamente, me venían sentimientos de culpabilidad y me sentía como una delincuente solo por el mero hecho de pensarlo, por desearlo... y con miedo por si me descubría la policía o Guardia Civil...¿hasta donde hemos llegado? ¿quién diría que hacía pocas semanas atrás podía disfrutar (en plena libertad) como siempre hacía de vez en cuando para recargar energía de escapadas a mi amado mar?

También, durante el trayecto, miraba con envidia todos los chalets con sus jardines, y pensaba en la tremenda suerte que tienen por poder tener al menos un jardín al que salir y disfrutar de la naturaleza y el sol, y los que vivan frente al mar tienen el paraíso delante, un privilegio que no tiene precio.

Sueño con tener algún día una casita frente al mar, me da igual si es sencilla, humilde, de madera, como sea, pero frente al mar. Mi padre siempre estuvo, como yo, enamorado del mar, siempre lo disfrutó como nadie, el mar nos da vida (nos parecemos mucho), y mi mayor deseo sería poder tener esa casita frente al mar con la que siempre sueño para que mi padre disfrute de su amado mar hasta el final... Espero llegar a tiempo...

Bueno, toca seguir #teletrabajando e intentar apoyar y ayudar lo mejor posible a todo el mundo en estas circunstancias, aportando lo mejor de mí, como pueda, pues ahora sin las dos chicas debemos cuidar a mi padre y dedicarle más tiempo.

Ayudar en lo posible desde mi canal de YouTube me da vida, y los comentarios de las personas me motivan cada día para que continúe, con ilusión.

Unid@s, y aportando cada cual su granito de arena, superaremos y sobrellevaremos esto mucho mejor.

Un abrazo, gente del mundo 🧡💪🏻🌞
MK.